Confesión a corazón abierto.
He pasado hambre,
he apartado la mirada del espejo,
he llorado en el suelo del baño
y le he tenido pánico a mi cuerpo.
Aún duele,
aún hay días en los que no reconozco
esta piel
estas piernas,
y me cuesta tragar
sin fijarme en la forma de mis brazos.
Aún duele más
ser feminista
y un fraude.
Da miedo
esta batalla
que parece eterna,
pesada,
entre unos dedos que quieren
quererse y querer
todo el poder que mi cuerpo
ha nacido para regalarme
y una sociedad
que me empuja,
nos empuja,
a caber
en el miedo
a no ser suficiente,
a ser demasiado,
a rebosar,
a que falte.
No es fácil
y jamás lo será,
pero algunos días,
gano la batalla
y me quiero,
intento que en exceso,
para molestar.
Me quiero
por guapa,
por fea,
por gorda,
por flaca,
por tonta,
por sabia,
por fuerte,
por débil.
Y me quiero
por mí,
por quien he sido,
quien soy,
y seré,
y por todes
nosotres.
Por este cuerpo
y por esta Odisea
de convertirlo en mi lugar preferido,
un hogar sano
y cálido
al que apetece regresar
todas las noches.
he apartado la mirada del espejo,
he llorado en el suelo del baño
y le he tenido pánico a mi cuerpo.
Aún duele,
aún hay días en los que no reconozco
esta piel
estas piernas,
y me cuesta tragar
sin fijarme en la forma de mis brazos.
Aún duele más
ser feminista
y un fraude.
Da miedo
esta batalla
que parece eterna,
pesada,
entre unos dedos que quieren
quererse y querer
todo el poder que mi cuerpo
ha nacido para regalarme
y una sociedad
que me empuja,
nos empuja,
a caber
en el miedo
a no ser suficiente,
a ser demasiado,
a rebosar,
a que falte.
No es fácil
y jamás lo será,
pero algunos días,
gano la batalla
y me quiero,
intento que en exceso,
para molestar.
Me quiero
por guapa,
por fea,
por gorda,
por flaca,
por tonta,
por sabia,
por fuerte,
por débil.
Y me quiero
por mí,
por quien he sido,
quien soy,
y seré,
y por todes
nosotres.
Por este cuerpo
y por esta Odisea
de convertirlo en mi lugar preferido,
un hogar sano
y cálido
al que apetece regresar
todas las noches.
No consigo que salga mi comentario. Decía que desprendes una ternura infinita. Tú Shangri-La, es la nuestra. Gracias por volver.
ReplyDeleteAhora sí. :)
ReplyDelete